Mi hermanastra Monu me chupa la polla y luego me monta como una furcia
El olor a su perfume barato me volvía loco cada vez que pasaba rozándome en la cocina, pero hoy no aguanté más: la empujé contra la pared y le arranqué el sujetador de un tirón. Monu, la muy puta, se rió mientras me bajaba los pantalones con los dientes, su lengua caliente rodeando mi verga como si quisiera vengarse de algo. Me la chupó hasta dejarme los huevos vacíos, pero eso no fue suficiente: se subió encima de mí, su coño apretado tragándose mi polla entera de golpe, moviendo las caderas como si quisiera borrar a todos los hombres que la habían tocado antes. Sus gemidos eran música para mis oídos, especialmente cuando le di vuelta y la empotré contra el colchón, sintiendo cómo sus uñas se clavaban en mi espalda mientras le metía hasta hacerle tocar el cuello del útero. En más de 15 minutos de escena, la hice correrse tres veces, pero la muy zorra seguía pidiendo más, hasta que al final le llené el culo de leche y se quedó temblando, con mi semen goteando por sus muslos. La mancha húmeda en las sábanas era la prueba de que nadie la follaría como yo otra vez.