Mi esposa de tetas grandes se deja empotrar por venganza
“Ahora verás lo que es un hombre de verdad”, me dijo mi esposa mientras se agarraba las tetas y se mordía el labio. Yo sabía que estaba furiosa porque su ex la había dejado, pero nunca imaginé que se vengaría así. La vi subir a la cama con esa mirada de puta descontrolada, el coño ya mojado antes de que yo siquiera la tocara. Le arranqué el vestido de un tirón y le clavé la polla de una estocada, sintiendo cómo su culo se apretaba alrededor de mi verga. Gritó como una loca cuando le agarré las tetas y le metí los dedos en la boca para que los chupara. Cada vez que la embestía, sus gemidos se volvían más fuertes, y yo le decía que su ex nunca la había follado así. Cuando me corrí dentro de ella, su cuerpo tembló y se quedó quieta, con la respiración agitada. Después, mientras se limpiaba, vi la cara de su ex en la pantalla del celular que había dejado abierto. No dijo nada, pero su silencio lo dijo todo.