Mefantasy se masturba con su coño mojado hasta correrse en cámara
La habitación está en penumbra, con la luz tenue de la lamparita de noche dibujando sombras en las paredes. El aire huele a excitación y a perfume barato, ese que me pongo solo cuando sé que voy a romperme de gusto. Llevaba días deseando este momento, imaginando su piel contra la mía, sus manos recorriendo mi cuerpo, pero al final fue mi propia mano la que terminó haciéndome estallar. La tensión había sido insoportable, miradas cargadas de intención, roces casuales que dejaban mi coño tan mojado que hasta la ropa interior me ardía. No aguante más y me tiré en la cama, abrí las piernas de par en par y me metí dos dedos hasta el fondo. Mi coño estaba tan resbaladizo que los dedos entraron solos, como si mi cuerpo los hubiera estado esperando. Gemí fuerte, arqueando la espalda, mientras la otra mano se cerraba sobre mis pechos, apretándolos con fuerza. Me imaginé que era él, que era su lengua la que me chupaba, que era su verga la que me llenaba hasta hacerme gritar. En más de 10 minutos de escena, me masturbé con furia, cada gemido más intense que el anterior, cada movimiento más rápido, más profundo. Mis dedos entraban y salían sin piedad, empapados de mis jugos, mientras mis muslos temblaban y el orgasmo se acercaba como un tren descontrolado. No me contuve, no me detuve, y cuando el clímax explotó, mi cuerpo se sacudió entero, el coño apretándose alrededor de mis dedos como si quisiera tragarlos. Fue tan intenso que vi estrellas, y justo cuando iba a gritar otra vez, la escena se cortó de golpe, dejándome con la respiración entrecortada y el corazón a mil.