Maya Hyuga acepta el reto anal con ese culito pequeño y caliente
La habitación estaba iluminada por la luz tenue de una lámpara mientras el aire pesado de la tensión se apoderaba de todo. Maya Hyuga había estado fantaseando con ese momento por días, mirando a Binho Ted con los ojos llenos de deseo cada vez que él se acercaba. No podía evitar imaginarse cómo se sentiría su polla gruesa rompiéndole el culito apretado, cómo gemiría cuando la llenara hasta el fondo. 'Te voy a contar cómo fue, guapo', susurra mientras se muerde el labio. Él no tardó en darle lo que quería: la puso a cuatro patas, le abrió las nalgas con sus manos grandes y le plantó el monstruo de juguete en el ano, haciendo que ella gritara de placer y dolor mezclados. En más de 27 minutos de escena, no paró de empotrarla, alternando entre chuparle el coño mojado y meterle el juguete hasta hacerla temblar. Cuando por fin se corrió, el semen le resbaló por las piernas y ella quedó tirada en la cama, exhausta pero con una sonrisa cómplice. Binho, en cambio, solo podía mirar su culo enrojecido y pensar en la próxima vez.