Madura tetona domina al hijastro mientras el marido duerme
La casa está en silencio, solo se escucha el suave ronquido del marido en la habitación de al lado. Tú estás en el sofá, con la polla dura como una roca, mirando cómo la madura tetona de Lexi Luna se acerca con paso seguro, sus tetas enormes balanceándose bajo el vestido ajustado. Te agarra del cuello y te empuja contra el respaldo, susurrándote al oído: 'Hoy me vas a follar como la puta que soy'. Sientes cómo te desabrocha el pantalón con brusquedad, sacando tu verga y metiéndosela en la boca de una sola estocada, chupando con fuerza mientras te mira con esos ojos de sumisión. Sus manos te agarran las pelotas, apretándolas justo cuando empiezas a gemir. 'No te corras todavía', ordena, levantándose y subiéndose el vestido para mostrarte su coño empapado. Te sientas y ella se monta encima, bajando su culo redondo sobre tu polla hasta que la sientes entrar entera, rozando cada centímetro de su carne caliente. Empieza a moverse con ritmo, gimiendo cada vez más fuerte, mientras tú le agarras las tetas y las aprietas con fuerza. 'Más duro', exige, y tú obedeces, embistiendo hacia arriba con cada movimiento de sus caderas. Sientes cómo su coño se aprieta alrededor de tu verga, sus jugos chorreando por tus pelotas. 'Voy a correrme', jadeas, pero ella te detiene: 'No hasta que yo lo diga'. Te mira con esa sonrisa de puta satisfecha, moviéndose más rápido, más fuerte, hasta que de repente grita: '¡Ahora!'. Te vacías dentro de ella, sintiendo cómo su coño se contrae alrededor de tu polla, ordeñándote hasta la última gota. 'Así se folla a una mujer de verdad', susurra, levantándose y dejando tu polla todavía dura, con su corrida goteando por sus muslos.