Lady Lynn se deja empotrar por dos pollas negras
El olor a sudor y perfume barato flotaba en el aire cuando Lady Lynn entró en la habitación, sus tetas enormes rebotando con cada paso. Sabía que Lawson Jones y Jay la estaban esperando, pero se tomó su tiempo, rozando sus curvas contra ellos mientras se desabrochaba la blusa lentamente. Sus pezones duros ya asomaban bajo el encaje, y cuando se inclinó para chupar la polla de Lawson, sus nalgas redondas quedaron a centímetros de la cara de Jay. El negro no aguantó más: le bajó el pantalón de una patada y hundió la lengua en su coño mojado, haciendo que Lynn gimiera y arqueara la espalda. Lawson le agarró el pelo mientras ella lo mamaba, pero Jay no se conformó con eso, la levantó en peso y la clavó en su verga de una estocada, llenándola hasta que sus caderas chocaron. Lynn gritó, pero no de dolor, sino de placer, mientras Jay la embestía contra la pared, sus tetas saltando con cada movimiento. Lawson no se quedó atrás: se puso detrás y le metió los dedos en el culo, preparándola para su turno. Cuando Jay se corrió dentro de ella, Lynn jadeó y se dejó caer en la cama, pero Lawson ya estaba encima, empotrándola con fuerza hasta hacerla gemir como una perra en celo. Al terminar, Jay solo pudo mirar, con la polla aún dura, mientras Lawson se limpiaba la boca y sonreía satisfecho.