La venganza de la madrastra: Joshua Lewis me folló como nunca
El olor a sudor y lujuria impregnaba el aire cuando me quité el tanga frente a Joshua Lewis, mi hijastro, mientras mi coño ardía de rabia y deseo. Llevaba meses viendo cómo mi marido le daba todo a él mientras a mí me ignoraba, y esa noche decidí que Joshua pagaría por su complicidad. Lo empujé contra la pared y le bajé los pantalones, sintiendo su polla dura como una roca entre mis dedos antes de arrodillarme y chupársela con furia, saboreando cada gota de su pre-cum. Quería que sintiera lo que era ser usado, que recordara mi boca alrededor de su verga hasta que le temblaran las rodillas. Cuando lo monté a horcajadas, mi culo gordo rebotaba contra su abdomen mientras lo cabalgaba como una puta en celo, gimiendo cada vez que su polla golpeaba mi punto G. Me encantaba ver cómo se mordía el labio, cómo sus manos apretaban mis tetas grandes mientras yo me movía más rápido, más fuerte, hasta que sus dedos se clavaron en mis caderas y me empotró contra el sofá. Me corría dentro sin parar, llenándome con su leche caliente mientras yo gritaba su nombre, sintiendo cómo mi coño se contraía alrededor de su verga. Cuando terminamos, jadeando y sudados, solo pensaba en una cosa: que mi marido nunca me había hecho sentir así, y que Joshua Lewis acababa de robarme el corazón.