La profesora Elvira Susse domina a su alumno en clases privadas
Esa tarde en el aula vacía, vas a ver cómo la profesora Elvira Susse se sienta sobre su alumno con un arnés bien duro, mientras él se retuerce de placer y vergüenza. Imagínate que estás ahí, viendo cómo ella le ordena que se quede quieto mientras lo monta a horcajadas, sus tetas rebotando frente a su cara, sus gemidos llenando el aire. La polla de goma lo penetra hasta las pelotas, y él no puede evitar gemir como un perrito sumiso. Sabes que esto está mal, pero no puedes apartar la vista cuando ella le agarra el pelo y le susurra al oído: '¿Te gusta que te use como mi juguete, cornudo?' Sus caderas chocan contra las suyas una y otra vez, y él siente cómo cada embestida lo acerca al orgasmo, pero ella lo detiene justo antes de que se corra. 'No te atrevas a venirte sin mi permiso', le dice con voz fría, y él asiente, sudando y temblando. Sus muslos están mojados de su propia excitación, y cuando por fin ella le permite correrse, lo hace con un grito ahogado, su polla chorreando leche espesa sobre el suelo. Al final, ella se limpia los labios con una sonrisa burlona y le dice: 'La próxima vez, trae más dinero si quieres que te deje gozar.'