La madura Kenzie Love reta a su hijastro a follarla hasta que no aguante más
—¿Crees que puedes manejar a una mujer como yo, cariño?— te desafía Kenzie Love, la madrastra de tatuajes y tetas enormes, mientras se muerde el labio y te mira con esa sonrisa de puta que sabe lo que quiere. Te agarra la polla con esa mano experta y la guía directo a su boca, chupándola como si fuera la última vez, mientras sus ojos te desafían a no ceder. Sientes cómo te la traga toda, cómo su lengua recorre cada vena antes de cambiar de ritmo y empezar a culear sobre ti, rozando esa verga dura contra su coño mojadísimo. La pones de lado, agarrándole el culo duro, y le metes los dedos mientras ella gime tan fuerte que crees que van a escucharla en la casa de al lado. ¿Vas a dejar que Allen Swift la folle así? No, hoy te toca a ti probar si aguantás, y le das vueltas a su cuerpo hasta que su espalda queda contra el colchón, tus embestidas tan fuertes que el somier golpea la pared. Te la clavas hasta hacerle tocar el cuello del útero, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor de tu verga, cómo sus uñas se clavan en tus brazos mientras te pide que no pares. Le metes la mano en la boca para ahogar sus gritos, pero ella sigue gimiendo, mordiendo tus dedos, desafiándote a que la hagas correrse más fuerte. Cuando por fin te descargas, llenándola entera, Allen Swift solo puede quedarse mirando, con la polla otra vez dura, sabiendo que esta noche no será el único que probará a Kenzie.