La jefa de mi marido me folla para subirle el sueldo
Te voy a contar cómo mi jefe, Max Cartel, me tuvo temblando desde el primer día que entró a la oficina con esa polla enorme y gruesa que ni mi marido podía igualar. Cada vez que me veía, se aseguraba de rozarme el culo con las manos o mandarme fotos de su verga dura para provocarme. Sabía que me tenía loca, que solo con mirarme así, con esa sonrisa de puto que lo sabe todo, me mojaba las bragas. Un día no aguanté más y le dije que si me follaba bien, le conseguiría ese aumento a mi marido. Él no lo pensó dos veces: me empotró contra la pared de la cocina, me arrancó el tanga con los dientes y me metió la polla hasta las pelotas mientras yo gemía como una perra en celo. Cada embestida era más profunda, más salvaje, hasta que me hizo correrme gritando su nombre. Cuando terminó, me miró fijamente y me dijo: 'Ahora sí que tu marido va a saber quién manda aquí'