La doctora me chupa y me folla hasta que me olvido del dolor
La doctora colombiana no solo sabía curar, sino también cómo hacer que su coño latiera de placer. Desde el primer día que la vi, con sus tetas grandes y ese culo redondo, supe que quería probarla. Ella notó mis miradas y decidió tomarme como su paciente favorito, pero no para revisarme la presión, sino para meterme la lengua hasta el fondo de la garganta. Me puso de rodillas y me ordenó chuparle el coño mojado mientras ella me agarraba el pelo y me empujaba contra su raja. Luego me dio la vuelta y me empotró contra la camilla, metiéndome su polla de goma hasta el fondo mientras me azotaba el culo. Gemía como una puta cada vez que me penetraba, y yo no podía evitar correrme en su cara cuando me ordenó que lo hiciera. Al final, me dejó con la polla bien dura y el coño palpitando, sabiendo que volvería por más. La próxima vez, me follaría su culo mientras ella me chupaba los huevos, pero por ahora, solo quería sentir su saliva caliente en mi verga otra vez.