Enfermera caliente chupa polla y se empala con semen
Llevaba el uniforme ajustado de enfermera con la falda tan corta que se le marcaban los muslos cada vez que cruzaba las piernas y la blusa transparente dejando ver esos pezones duros como piedras. El primer paciente, un tipo mayor con la polla gruesa y palpitante entre las piernas, no pudo resistirse cuando ella se inclinó sobre la cama para revisarle la tensión, apretando el culo contra su entrepierna mientras le susurraba al oído lo guapa que estaba. Sin pensarlo, él le agarró la coleta y le metió la verga hasta el fondo de la garganta, ahogándola con ese grueso tronco que le llenaba la boca hasta hacerle lagrimear los ojos mientras le agarraba las tetas por debajo de la blusa. Pero no se quedó ahí: con un gemido ahogado, se subió la falda hasta la cintura, se quitó el tanga de encaje y se sentó sobre esa polla monstruosa clavándosela hasta el fondo, sintiendo cómo le abría el coño de par en par mientras la polla le rozaba el útero. El sonido de sus caderas chocando contra su culo resonaba en toda la sala, mezclado con los gruñidos del tipo que le agarraba las tetas con fuerza y los gritos de ella, una puta desatada que no paraba de mover el culo en círculos para sentir cada centímetro de esa verga dentro. Cuando él le avisó que se iba a correr, ella se quitó la blusa de un tirón, dejando al descubierto esas tetas pequeñas pero duras, y se inclinó hacia atrás para que el semen le bañara la cara, la boca y hasta los labios, tragando a chorros esa leche espesa mientras se masturbaba con los dedos para alargar el placer. Al final, exhausta pero con la cara y el coño cubiertos de crema, se dejó caer sobre su pecho, jadeando mientras él le limpiaba los restos de semen con la lengua, haciendo que un nuevo gemido brotara de su garganta al sentir el calor de su aliento en la piel sensible. Después, sin perder tiempo, se subió el tanga roto y salió de la sala con las piernas temblorosas, sabiendo que al día siguiente repetiría el mismo juego con otro paciente... porque una enfermera como ella no podía conformarse con uno solo.