La belle belinha chupando verga bien rica de memoria
Desde que la vio bailando en esa fiesta de barrio medio borracha y con esa sonrisa pícara que le iluminaba la cara, él no pudo sacársela de la cabeza ni un segundo. La primera vez que se acercó fue en un bar oscuro donde ella se reía con sus amigas mientras se tomaba un trago bien helado, y ahí mismo, entre el humo de los cigarrillos y el olor a cerveza barata, él le agarró el pelo con fuerza y le metió la polla hasta la garganta sin avisarle. Ella, en vez de ahogarse, abrió más los labios y empezó a chupar como si llevara años esperando ese momento, con esas tetas redondas rebotando cada vez que él le agarraba los pechos y se los apretaba hasta dejarle marcas rojas. Los gemidos salían ahogados entre sus piernas, porque mientras él le metía la verga hasta el fondo de la garganta, ella se tocaba el coño por encima de la minifalda, empapando la tela de sus bragas baratas mientras la saliva le caía por la barbilla. Él no aguantó más y la empujó contra la pared del baño sucio del local, le levantó el vestido de una vez y le metió dos dedos bien mojados en el coño, sintiendo cómo se contraía toda para él mientras le susurraba al oído que quería sentirla tragarse su leche caliente. Ella no se hizo rogar: se arrodilló en el suelo pegajoso y se la chupó con tanta fuerza que él tuvo que agarrarse a sus cuernos para no correrse de una vez, sintiendo cómo la polla se le ponía más dura que nunca mientras ella le lamía las bolas con la lengua y le apretaba los huevos con los dedos. Cuando por fin eyaculó, se la tragó toda sin perder una gota, limpiándole la verga con la lengua hasta dejarla reluciente mientras él le agarraba la cabeza y le embestía la garganta una y otra vez hasta que no le quedó nada dentro. Ella se limpió los labios con el dorso de la mano y le sonrió con esa cara de puta que tanto le gustaba, mientras él se abrochaba el pantalón con las manos temblorosas y ella se limpiaba el coño empapado con un papel que había encontrado en el suelo. Esa noche no durmieron juntos, pero él supo que volvería a buscarla porque ninguna otra boca le había hecho sentir así de bien.