Ki Wini se empotra consoladores en bosque para reto
El aroma a musgo fresco llenaba mis fosas nasales mientras apretaba el primer juguete entre mis dedos y sentía el pulso acelerado. Ki Wini te voy a contar cómo lancé ese desafío en el claro del bosque para ver si resistías verme abrirme sin ayuda de nadie más que mis consoladores. ¿Apuestas a que te haré rogar por unirme o crees que aguantarás hasta el final de mi demostración? Introduje la punta redonda en mi ano dilatado notando cómo la goma fría se calentaba con mi calor interno y se deslizaba centímetro a centímetro. Saqué un segundo modelo más grueso lo humedecí con la lengua y lo alineé junto al primero para presionar ambos al mismo tiempo. El crujido de las hojas secas bajo mis rodillas se mezclaba con los sonidos húmedos que producían los juguetes al entrar y salir de mi cuerpo tenso. Aumenté el ritmo alternando empujes profundos que hacían vibrar mis paredes internas y tensaban cada músculo de mis muslos. Mi polla se hinchaba con cada embestida mientras el reto crecía y me obligaba a sostener ambos consoladores hasta que el placer me obligó a arquear la espalda. El clímax explotó cuando los dos juguetes chocaron dentro de mí y liberaron la tensión acumulada en oleadas intensas.