Jennifer Pimenta obedece órdenes con mi polla en el hospital
Aquella tarde en la consulta del hospital Jennifer Pimenta cerró la puerta y se quedó mirando la erección que se marcaba bajo la sábana sin poder disimular su deseo. Yo le ordené que se acercara y que tocara mi polla con la mano para sentir lo dura que estaba por ella. Ella obedeció al instante bajando la sábana y rodeando mi miembro con sus dedos mientras gemía bajito pidiendo permiso para seguir. Le indiqué que se arrodillara y abriera la boca para chuparla entera sin usar las manos y ella lo hizo metiéndomela hasta las pelotas con la garganta apretada y los ojos llorosos de esfuerzo. La agarré del pelo para controlar el ritmo obligándola a tragar más profundo mientras su saliva chorreaba por mi polla y sus mejillas se humedecían. Después le mandé que se quitara la ropa y se inclinara sobre la camilla para mostrarme su culo redondo y su coño mojado que brillaba de excitación. Entré de una estocada en su coño apretado follándola sin parar mientras ella suplicaba permiso para correrse y yo le negaba una y otra vez para mantener el control total. En más de 10 minutos de escena la hice gemir fuerte y suplicar de rodillas hasta que finalmente le permití alcanzar el clímax con mi polla clavada hasta el fondo.