Isabella Nice le muestra al padrastro lo que es follar en familia
Te quiero más de lo que debiera, susurró Isabella mientras se arrodillaba frente a Calvin Hardy, mirándolo con esos ojos traviesos que prometían puro pecado. El padrastro, más maduro y dominante, no perdió tiempo en tomar el control: “Chupa bien, puta, y no te atrevas a morder”. Isabella obedeció al instante, metiéndose la polla de su padrastro hasta el cuello del útero, ahogándose con cada empujón mientras él le agarraba el pelo, obligándola a respirar solo cuando él lo permitía. El sonido de su garganta siendo violada por esa verga gruesa hacía vibrar las paredes, y el padrastro disfrutaba cada gemido ahogado, cada lagrima que le caía por los ojos hinchados. Sin piedad, la empujó hasta el sofá, obligándola a arquear la espalda mientras él le abría el culo con los dedos, escupiendo en su agujero antes de empotrarla de una estocada, haciendo que Isabella gritara, rogando que la tratara mejor. Pero él solo sonrió, sabiendo que le encantaba cada insulto, cada palmada en su culo rojo. Cuando por fin le permitió correrse, Isabella se deshizo en sus labios, pero él la agarró del mentón y le susurró: “La próxima vez, te voy a llenar ese coñito apretado sin preguntar”.