Hermana de paso chupa y se deja empotrar por su hermanastro
El olor a sudor y excitación llenaba el cuarto cuando su hermanastro me acorraló contra la pared. Sabía que esto estaba mal, pero el calor entre mis piernas no me dejaba pensar. Me obligó a arrodillarme y me metió la polla hasta la garganta, ahogándome con cada embestida. Gemí alrededor de su verga mientras sus manos me apretaban el pelo, tirando como si quisiera arrancarme los gritos. Después me tiró en la cama y me abrió las piernas de una patada, hundiendo los dedos en mi coño mojado antes de clavarme hasta hacerme chillar. '¿Te gusta, puta?', gruñó mientras me empotraba contra el colchón, sus bolas golpeando mi culo con cada estocada. No podía respirar, pero no quería que parara. Me corrió dentro, llenándome hasta que sentí su leche caliente derramándose, y cuando me miró, solo dijo: 'Esto no ha terminado'