Gordita cachonda busca pollas duras sin parar
Se pasó horas en el chat del foro mostrando sus tetas repletas de leche y su barriga temblorosa por donde se le escurría el sudor mientras le suplicaba al cámara que le metiera toda la verga hasta el fondo. No pudo resistirse cuando por fin le agarró la polla con ambas manos, gruesa y caliente como un hierro al rojo vivo, y se la restregó por toda la raja empapada que le chorreaba jugos por los muslos. Cada vez que le clavaba el glande en el coño hinchado se le escapaba un gemido ronco entre los labios pintados de rojo, con los ojos vidriosos de tanto placer y la barriga redonda apretujándose contra su cadera sucia. No le bastó con que le metiera solo la punta: le exigió que la empotrara de una vez, sintiendo cómo su verga se hundía hasta el fondo y le retorcía las entrañas mientras sus tetas gigantes se bamboleaban al ritmo de cada embestida brutal. El sonido húmedo de sus pieles chocando resonaba en la habitación junto con los gritos de su voz ronca, pidiendo más fuerte cada vez que la polla le llegaba hasta el útero. Le encantó sentir cómo su barriga temblaba cada vez que recibía un golpe certero, con el coño lleno hasta el borde y los jugos resbalándole por las nalgas redondas. No tardó ni un segundo en correrse como una posesa, con las piernas temblorosas y la boca abierta buscando aire mientras su verga seguía dándole latigazos por dentro. Cuando al fin se dejó caer sobre la cama, exhausta y con el coño todavía palpitante, se le notaba el semen escurriendo por las piernas mientras se reía como una loca y le pedía que le metiera otra vez hasta que se le quedara bien adentro.