Fallo de IA deja polla dura y coño frustrado
El dibujo generado por la IA parecía prometedor: tetas enormes, culo redondo y una polla que prometía destrozar hasta el último centímetro de carne... pero el resultado fue una mierda total. La artista digital había intentado dibujar a un musculoso cyborg empotrando a una rubia de curvas imposibles, pero en vez de eso le salió un monstruo con brazos demasiado largos y una verga torcida que más parecía un espagueti. Mientras la modelo se retorcía de frustración en la pantalla, él se acercó con una sonrisa pícara y le susurró al oído que quizá lo mejor era dejar de lado la tecnología y pasar a la acción de verdad. Sin pensarlo dos veces, le arrancó el tanga empapado de un tirón y le clavó la lengua entre los labios de su coño chorreante, lamiendo cada pliegue con movimientos circulares que la hicieron gemir como una puta desesperada. Ella le agarró del pelo con fuerza mientras él le mordisqueaba el clítoris hinchado, sintiendo cómo se le humedecían los dedos al hundirlos dentro de su vagina estrecha y palpitante. El tipo, lejos de ser un cyborg, tenía una verga gruesa y venosa que le palpitaba contra el muslo mientras la empujaba contra la pared, enredando sus piernas alrededor de su cintura para que sintiera cada centímetro de carne dura invadiendo su interior sin piedad. Los golpes secos de su culo contra su pelvis resonaban en toda la habitación mientras ella arañaba su espalda, pidiendo más con cada empujón que le hacía gritar obscenidades entrecortadas. Él la empotró contra el suelo con las piernas en alto, clavándole la polla hasta el fondo mientras sus pelotas golpeaban contra su culo sonoramente, haciendo que el lubricante natural resbalara por el interior de sus muslos. Cuando ella sintió que el orgasmo la atravesaba como un rayo, se aferró a su cuello y le clavó las uñas en la carne mientras un chorro espeso de leche caliente le inundaba las entrañas, dejándola temblando y jadeante sobre el suelo frío. Él no se quedó atrás y, con un último empujón brutal, enterró su verga hasta la raíz y se corrió dentro de ella, llenándola con un líquido espeso que se escurría entre sus piernas mientras ambos caían rendidos el uno contra el otro, exhaustos y sudorosos.