Llamasr se deja follar para humillar a su ex
No aguanta más la rabia que le da pensar en él, así que abre las piernas y deja que otro le meta la polla hasta el cuello del útero. Ella gime fuerte, clavando las uñas en la espalda del tipo mientras él la embiste con furia, sintiendo cómo el coño se le contrae alrededor de la verga. Cada empujón es un recordatorio de que ya no le pertenece a nadie más, y eso la excita más. El sudor le cae por los pechos mientras él le agarra las nalgas con fuerza, apretándolas como si quisiera marcarla. Ella le muerde el hombro, sintiendo cómo el orgasmo le sube por la columna, y cuando él se corre dentro de ella, grita tan fuerte que los vecinos deben oírla. Al terminar, mira el semen que le gotea entre las piernas y sonríe, sabiendo que esto es solo el principio de su venganza. Él, el ex, nunca la volverá a tocar, y eso la hace sentir poderosa. Pero ahora es él quien escucha los gemidos de su nueva vida, y eso lo enloquece de celos.