Enfermera caliente reviviendo verga bien dura en su consultorio
La enfermera Georgie Lyall no podía quitarle los ojos de encima a ese fulano desde que entró con la polla más gorda que había visto en su vida, palpitando bajo el pantalón ajustado mientras ella le tomaba la presión. Él gemía de dolor al sentarse porque el bulto le apretaba hasta el huevo, pero ella no pudo resistirse: le lamió los labios con la lengua bien húmeda y le susurró al oído que le iba a dejar la verga como nueva. Sin perder tiempo, se arrodilló en el suelo frío de baldosas, le bajó el cierre con dedos temblorosos y sacó esa polla gruesa, venosa, lista para ser chupada hasta que le brotaran las venas. Primero se la metió entera en la boca, ahogándose con el glande que le golpeaba la campanilla, pero siguió hasta que le salieron lágrimas mientras él le agarraba el pelo como si fuera su putita personal. Los gemidos resonaban en el consultorio vacío, mezclados con el sonido húmedo de sus labios alrededor del tronco, la leche pre-secreta que le chorreaba por la comisura. Cuando por fin se incorporó, él la levantó en vilo con esos brazos fuertes y la sentó en el borde del escritorio, arrancándole el uniforme blanco hasta dejarle el coño rapado y brillante, mojado como nunca antes. Ella se abrió de piernas sin pudor, mostrando ese coño empapado mientras él se clavaba dentro con una embestida brutal, haciendo temblar los frascos de pastillas en los estantes. La enfermera gritó como una loca, arañándole la espalda con las uñas mientras él la empotraba contra la madera, el culo rebotando en el borde cada vez que le metía toda la verga hasta las pelotas. Cuando sintió que el orgasmo le estallaba dentro, dio media vuelta y lo obligó a tumbarse en la camilla, montándolo al revés para que le llenara el culo de leche espesa mientras ella se frotaba el clítoris hinchado hasta correrse sobre su propia mano. Al final, exhaustos y sudorosos, se quedaron tirados en el suelo entre papeles médicos y jeringas usadas, pero él ya sabía que esa putita de bata blanca le iba a dejar la verga como nueva cada vez que la necesitara.