Ember Fiera esperando con el culo listo para mi polla dura
Cuando llegué al apartamento después de meses de servicio militar, Ember ya estaba de rodillas en la cama, el culo en pompa, los muslos temblando de anticipación. Mi polla saltó al verla tan mojada, con los labios del coño brillando de excitación, pero yo no iba a dejar que se correa sin antes dominarla como merecía. La empujé de espaldas, le abrí las nalgas con fuerza y le escupí justo en el ojete antes de clavarle los dedos, haciendo que gimiera como una perra en celo. "¿Quieres mi polla en el culo, zorra?", le pregunté mientras le agarraba el cabello tirando hacia atrás. "Por favor, señor...", suplicó entre jadeos, y eso me puso más duro todavía. Con un solo movimiento, le enterré la verga hasta el fondo, sintiendo cómo su culo apretado me apretaba con cada embestida. Sus gritos se mezclaron con los golpes secos de mi pelvis contra su carne, y cuando vi que ya no aguantaba más, le solté el pelo, la giré boca arriba y le llené la boca con mi leche caliente mientras seguía bombeando su culo. Cuando terminé, Ember quedó temblando, con los ojos vidriosos y el coño chorreando, sabiendo que su turno apenas había empezado.