Ella te reta a aguantar su polla hasta el final
¿Crees que puedes manejar mi ritmo? Te lo voy a demostrar con cada embestida, con cada gemido que te hará perder la cabeza. Empezó acariciando mi espalda, sus dedos bajando hasta mi culo, apretando mis nalgas antes de meter la mano entre mis piernas. Sentí cómo su polla dura rozaba mi coño mojado, y antes de que pudiera reaccionar, la empujó de una estocada hasta hacerme tocar el cuello del útero. Grité, pero no me detuve, arqueando la espalda para que entrara más profundo. Él jadeaba, sus caderas chocando contra las mías, y yo le clavé las uñas en la espalda, retándolo a no ceder. ¿Te gustaría estar en su lugar? Porque esto apenas empieza. Cada vez que me penetraba, sentía cómo su verga me llenaba por completo, y yo apretaba mis músculos para volverlo loco. Sus manos agarraban mis tetas, pellizcando mis pezones mientras yo movía las caderas en círculos, buscando ese punto que lo haría estallar. Él gruñó, sus embestidas se volvieron más brutales, y yo solo sonreía, sabiendo que estaba a punto de perder el control. Cuando por fin se corrió, su leche caliente llenó mi coño, y yo me quedé temblando, con su polla aún dentro de mí. Y ahora, mientras me limpio los restos de su corrida de mis muslos, me pregunto si tú habrías durado tanto como él.