Elber Gonzalo le da una culeada de venganza a la rebelde Adry Blaze
—Hoy te pongo en tu lugar, perra— gruñó Elber Gonzalo mientras agarraba a Adry Blaze por la cintura y la empotraba contra la pared. Ella se reía, pero esa sonrisa se borró rápido cuando sintió la polla dura entrando de una estocada, sin piedad, hasta que las caderas chocaron con fuerza. La latina caliente tenía el culo en pompa, el tanga mojado y los pezones duros, retorciéndose mientras él la embestía con saña. Adry Blaze, que siempre andaba presumiendo de sus grandes tetas y ese culazo redondo, ahora gemía fuerte, pero no por placer, sino por rabia. Elber Gonzalo sabía que ella se había acostado con su mejor amigo, y ahora le estaba demostrando quién mandaba en más de 11 minutos de escena brutal. La tenía agarrada de las caderas, marcando el ritmo como un sádico, mientras Adry Blaze arañaba las sábanas. —Sí, así te gusta, ¿verdad, puta?— escupió él, sintiendo cómo el coño mojado de ella lo envolvía como un guante. Las nalgas de Adry Blaze saltaban con cada embestida, resonando en el cuarto, hasta que él no aguantó más y le soltó el chorro caliente en la espalda, dejándola temblando. Cuando él se apartó, Adry Blaze se quedó inmóvil, con la respiración entrecortada y la mirada clavada en la pared, como si no pudiera creer que le habían hecho sentir tanto odio con un polvo.