El hijastro deportivo lo provoca hasta que no aguanta más
Durante toda la tarde, Peter Pean se pasea por la casa en su uniforme deportivo ajustado, el culo prieto marcándose bajo la tela, rozando el brazo de Andy Adler cada vez que pasa. Le manda fotos de su polla dura después del entrenamiento, la lengua asomándose entre los labios mientras se lame los dedos. Andy Adler ya no aguanta más, lo empuja contra la pared y le baja los pantalones de un tirón, la polla gruesa de Peter rebotando contra su vientre. Se arrodilla de golpe, tragándose la verga hasta la garganta mientras Peter gime y le agarra el pelo, el sudor de su cuerpo mezclándose con el de Andy. Lo gira de un tirón, le separa las nalgas y escupe en su agujero antes de clavársela de una estocada, el culo apretado de Peter tragándose cada centímetro. Andy Adler lo embiste contra el sofá, los muslos de Peter temblando con cada embestida, los gemidos ahogándose contra el cojín. Cuando Andy Adler le agarra las caderas y lo penetra más duro, Peter grita, el semen caliente salpicando su espalda. La próxima vez, Andy Adler piensa que Peter no escapará tan fácil.