Daniela Andrea se deja empotrar por su padrastro en su coño virgen
La habitación está en penumbra, con la luz de la tarde filtrándose entre las cortinas, cuando me acuesto en la cama con las piernas temblorosas. Siento el peso de Niks Indian sobre mí, su polla dura rozando mi coño apretado, y sé que esto es lo que quería desde que lo vi mirándome con esos ojos de deseo. Me mordí el labio cuando me penetró de una estocada, llenándome entera de golpe, y gemí tan fuerte que las paredes temblaron. Cada embestida me hacía arquear la espalda, sintiendo cómo su verga gruesa me abría hasta hacerme tocar el cuello del útero, y yo solo podía agarrarme a sus hombros mientras él me follaba con rabia, como si quisiera borrar a todos los que antes me habían tocado. Mis tetas rebotaban con cada movimiento, y cuando me corrió dentro, sentí su leche caliente llenándome por completo. Después, cuando él se fue, me quedé mirando la puerta, imaginando la cara de mi ex cuando se enterara de que otro hombre me había hecho gritar así.