Chloe Cross con tetas naturales rebotando al cabalgar
Chloe Cross lleva días coqueteando con la polla de su vecino cada vez que pasa por el jardín sin camisa, mordiéndose el labio mientras lo mira de reojo. Él no aguanta más y la agarra del pelo, pegando su boca al cuello de ella mientras le baja el vestido hasta dejarle los pechos al aire, duros y rosados, con los pezones ya tiesos de puro deseo. La empuja contra la pared del salón y le levanta una pierna, sintiendo cómo su coño empapado le roza la verga antes de que ella misma se la agarre y se la meta hasta el fondo sin piedad. La chica gime como una puta en celo, arqueando la espalda mientras sus tetas naturales rebotan al ritmo de sus embestidas salvajes, cada vez más rápidas y profundas. Él le aprieta el culo con fuerza, sintiendo cómo los muslos de ella tiemblan mientras cabalga su polla como una loca, chupando el aire entre dientes cada vez que la cabeza le llega hasta el fondo. La saliva le resbala por la barbilla mientras le pide más con voz ronca, sus gemidos ahogados en el cuello de él entre susurros de 'más duro, putita, no pares'. La polla le duele de lo tensa que está, pero no puede evitar correrse en menos de cinco minutos, empapándole el coño con chorros calientes que le hacen gritar mientras se clava hasta lo más hondo. Después la tira sobre el sofá, le abre las piernas bien abiertas y se la come viva, lamiéndole el clítoris hinchado hasta que ella se corre gritando su nombre con los dedos enredados en su pelo sudado. Cuando por fin se separan, ella se queda tumbada, jadeando, con la ropa hecha trizas y el coño goteando leche de su corrida, mientras él se sacude la última gota de semen de la polla antes de volver a empalmarla para otra ronda.