Chiquita con culazo se chupa la polla bien dura
La morrita pequeña llegó a la consulta con ropa más ajustada de lo normal y una sonrisa que no auguraba nada bueno para su doctora favorita, una rubia de tetas pequeñas pero con un culo que parecía de otro planeta. Mientras le tomaba la temperatura, los dedos de la chiquilla se enredaron en el pelo de la rubia y la empujaron contra su regazo, donde una polla gruesa y palpitante esperaba bajo la bata del consultorio. La morra no perdió tiempo y se lanzó sobre ella como una perra en celo, chupando con desesperación cada centímetro de carne caliente mientras gemía con la boca llena. La doctora, aunque sorprendida, no pudo resistirse a agarrarle el pelo más fuerte y empezar a embestirle la garganta con movimientos bruscos, haciendo que la morrita se atragantara mientras los ojos se le llenaban de lágrimas de placer. Entre jadeos y saliva resbalando por la barbilla, la chiquilla se desabrochó el vestido para dejar al descubierto unas tetas pequeñas pero duras, perfectas para que la doctora las manoseara mientras le metía los dedos en el coño empapado. La consulta se convirtió en un infierno de gemidos cuando la rubia la levantó en vilo y la sentó sobre el escritorio, separándole las piernas para clavarle la polla hasta el fondo con cada empujón, haciendo que la morra gritara como una loca y le arañara la espalda. Los cuerpos sudorosos chocaban con fuerza, el culo de la morra rebotando contra el borde del mueble mientras la polla entraba y salía a un ritmo que no daba tregua. En el clímax, la rubia la levantó del todo y la empotró contra la pared, sostenle el culo con ambas manos mientras la penetraba con salvajismo, haciendo que la morra se corriera con un chorro de leche caliente resbalando por sus muslos. La escena terminó con las dos jadeando, la morra lamiendo cada gota de semen de la polla flácida mientras la doctora le acariciaba el pelo y le susurraba al oído que la próxima consulta sería aún más intensa.