Bailarina ladrona se la chupan cuatro pollas duras
La pequeña zorra no pudo resistirse cuando la agarraron entre los cuatro: su coño apretadito ya chorreaba de ganas antes de que le arrancaran el leotardo. Juan Largo le agarró la melena rubia y le escupió en la boca mientras Amone Bane le sobaba las tetas pequeñas y duras, dejándole los pezones como piedras. Penelope Woods le lamía el culo en pompa mientras Peter Fitzwell le metía dos dedos en el coño mojado, sintiendo cómo se contraía de puro placer. Tony Marzo no pudo aguantar más y le clavó su verga gruesa entre los labios, ahogando los gemidos que le salían del fondo de la garganta. La bailarina se dejó hacer como una puta en celo, con la polla de Fitzwell escupiendo leche caliente dentro de su conejita sin protección. Amone le empotraba el culo contra el espejo del camerino mientras Juan le daba latigazos con su cinturón en las nalgas, dejando marcas rojas que brillaban bajo la luz del techo. Penelope no se quedó atrás y se tragó hasta el último centímetro de la verga de Marzo, ahogándose con los espasmos de su corrida mientras le escupía chorros de babas por toda la cara. Fitzwell le dio la vuelta como un trapo y la empaló contra la pared, sintiendo cómo su coño estrecho le ordeñaba la polla hasta dejarla seca. La escena terminó con los cuatro corriéndose encima de ella: semen en la cara, en las tetas, en el culo marcado y hasta en los pies descalzos, mientras la pobre bailarina jadeaba como un animal en celo sin poder moverse. Sus muslos temblorosos se llenaron de leche espesa y su coño palpitante no dejaba de gotear, dejando un charco en el suelo del camerino que olía a sexo crudo y sudor caliente.