Blake Blossom seduce a su amiga nerd con su cuerpo de diosa
La habitación estaba iluminada por la luz tenue de la lámpara, las cortinas moviéndose con el viento que entraba por la ventana entreabierta. El olor a perfume caro y sudor fresco flotaba en el aire, mezclándose con el sonido de risas ahogadas. Yo la miré fijamente, sabiendo que esta noche sería mía. Madison Wilde, mi ex, había dejado a Blake Blossom en mi casa para que la cuidara, pero ahora sería mi venganza. Sus tetas grandes se movían bajo su blusa ajustada, los pezones duros como piedras. Le pasé la mano por el muslo, sintiendo cómo su piel se erizaba al contacto. '¿Qué haces?', susurró, pero no la dejé responder. Le arranqué la tanga de un tirón y hundí mi lengua en su coño mojado, lamiendo cada pliegue con furia. Gemía sin control, sus dedos enredados en mi pelo mientras yo la chupaba como una puta hambrienta. La puse a cuatro patas y le clavé la polla hasta las pelotas, sintiendo cómo su culo apretado me envolvía. Cada embestida la hacía gritar más fuerte, sus jugos chorreando por mis huevos. La volteé y le metí los dedos en la boca, obligándola a chuparlos mientras la penetraba sin piedad. Cuando se corrió, su cuerpo tembló como gelatina, los ojos vidriosos y la boca abierta. La dejé exhausta, con las piernas temblorosas y el coño hinchado. Afuera, Madison Wilde escuchaba todo desde el pasillo, sus celos ardiendo como brasas.