Ariana Aimes se venga con mi polla tras una noche de celos
Mordiéndole los labios mientras me agarraba la polla con sus manos, Ariana Aimes me miraba con esa furia que solo viene de los celos. Sabía que quería follarse a otro, pero esa noche me iba a tener a mí, y no iba a ser suave. La tiré sobre la cama, le abrí las piernas de una patada y me enterré en su coño mojado sin avisar. Gritó, pero no de dolor, sino de rabia, y eso me encendió más. Le agarré las tetas mientras la embestía, sintiendo cómo sus pezones duros rozaban mi pecho. La volteé de golpe y la puse a cuatro patas, metiéndole la polla hasta que sus gemidos se volvían más desesperados. Le azoté el culo rojo mientras le chupaba el cuello, marcándola como mía. Cuando me corrí, le llené la espalda de leche, dejándole mi marca en cada centímetro de su piel. Al terminar, su pelo rizado estaba pegado a su frente sudorosa, y mi semen le resbalaba por la columna.