Veronique Vega se deja domar por el pollón de Talon Valenti
El estudio estaba iluminado con luces tenues y el aire olía a sudor y lujuria cuando me arrodillé frente a él, sintiendo cómo mi coño se humedecía al ver su verga enorme. No esperaba que Talon Valenti tuviera una polla tan gruesa, pero cuando la vi, supe que quería que me empotrara hasta dejarme sin aliento. Empecé chupándosela despacio, sintiendo cómo su piel ardía bajo mis labios, pero él no tardó en tomarme del pelo y guiarme hacia la pared, donde me levantó como si fuera una pluma. Sus manos me apretaron el culo mientras me penetraba de una estocada, llenándome entera y haciéndome gemir como una perra en celo. Cada embestida era más profunda, más salvaje, hasta que sentí sus pelotas golpear mi piel y su verga rozar lugares que nadie había tocado antes. No podía creer lo grande que era, ni cómo me hacía gritar su nombre entre dientes. Cuando por fin se corrió, su leche caliente me llenó hasta rebosar, y supe que esto no acabaría aquí. La próxima vez, le haré rogar antes de dejar que me folle otra vez.