Veronica Leal y su tormenta de squirt termina en creampie profunda
Aquel día en el dormitorio, entre sábanas revueltas y el olor a sudor y excitación, supe que esto estaba mal pero no podía parar. Alex Goes me miraba con esa sonrisa de puta mientras me empotraba contra el colchón, sus manos apretando mis muslos flacos mientras yo cabalgaba su verga dura como una roca. Mi coño mojado chorreaba sin parar, cada embestida me hacía gemir más fuerte, sintiendo cómo sus huevos golpeaban mi culo cada vez que me clavaba hasta las pelotas. El aceite hacía que su polla resbalara más fácil, y cuando me agaché para chuparle los pies, él aprovechó para meterme un dedo en el culo mientras me follaba. El placer era tan intenso que no aguanté más y me corrí en un chorro enorme, empapando todo el suelo mientras él seguía embistiéndome sin piedad. Me encantaba sentir su leche caliente llenándome, el calor de su esperma dentro de mí mientras jadeaba su nombre entre gemidos. Sabía que esto no estaba bien, pero en ese momento, solo quería más.