Sophia West lo desafía a una noche de placer que no olvidará
Él no esperaba que ella lo retara así, pero Sophia West lo miró con esa sonrisa pícara antes de desabrochar su camisa lentamente, dejando ver sus pechos firmes que rebotaban con cada movimiento. ‘¿Crees que puedes manejarme?’, le susurró al oído mientras sus manos bajaban hasta el botón de sus pantalones, rozando su polla ya dura a través del tejido. Él respondió con un gemido cuando ella lo empujó sobre la cama, montándose encima con el coño empapado frotándose contra su verga, deslizándola entre sus labios hinchados antes de hundirla de una estocada que lo hizo arquear la espalda. ‘No vas a durar, cariño’, jadeó ella mientras lo cabalgaba con fuerza, sus tetas balanceándose frente a su cara, invitándolo a chupar sus pezones erectos. Cada embestida de sus caderas lo acercaba más al límite, sus uñas clavadas en sus hombros mientras lo montaba sin piedad, gimiendo cada vez más fuerte. ‘¿Ya te rindes?’, le preguntó con voz burlona, apretando su culo contra él para tomar su polla más profundo, hasta que pudo sentir el pulso de su corazón en la punta. Él aguantó, mordiendo su labio para no explotar, pero cuando ella se corrió con un grito ahogado, él ya no pudo más y le llenó el coño con un chorro caliente. ‘Te lo dije’, susurró ella, sonriendo mientras se limpiaba los labios con un dedo. ‘Nunca subestimes a una mujer que sabe lo que quiere.’