SaitamaG se folló a su culona hijastra en secreto
Te la agarrabas con fuerza por la cintura mientras ella se retorcía de placer, sintiendo cómo sus gemidos ahogados se mezclaban con el sonido de tu verga entrando y saliendo de su coño mojado. La habitación estaba en silencio, excepto por el crujir de la cama y los jadeos entrecortados de laBoa Hancock, que no podía evitar morder la almohada para ahogar sus gritos. Sabías que en cualquier momento podían pillaros, pero eso solo hacía que te la clavaras más fuerte, escuchando con atención el ruido de pasos en el pasillo. Sus nalgas rebotaban contra tus muslos, el sudor se escurría entre sus tetas mientras arqueaba la espalda, ofreciéndote más profundidad. Te la metías hasta las pelotas, sintiendo cómo su coño caliente te apretaba con cada embestida. Ella susurraba tu nombre una y otra vez, con la voz quebrada por la excitación, mientras sus uñas arañaban las sábanas. El riesgo de ser descubiertos te ponía más cachondo, y cuando empezaste a sentir que te ibas a correr, le tapaste la boca para que no chillara demasiado. Sabías que en más de 10 minutos de escena no aguantarías mucho más, así que aceleraste el ritmo, sintiendo cómo su culo se contraía alrededor de tu polla. El calor era insoportable, y cuando al fin te vaciaste dentro de ella, los espasmos de su orgasmo te ordeñaron hasta la última gota. Fue entonces cuando escuchaste el pomo de la puerta girar, pero ya era demasiado tarde...