Rissa May reta a su hermanastro a tocar sus tetas
Esa tarde en la sala vacía le lancé el reto directo a Juan El Caballo Loco y le pedí que tocara mis tetas para comprobar si aguantaba la tentación. Él aceptó con una sonrisa y apostó que me haría suplicar antes de que termináramos. Mis pezones se endurecieron bajo sus dedos mientras yo le sujetaba la polla por encima del pantalón y sentía cómo crecía rápido. Me arrodillé sin más y empecé a chupársela entera metiéndomela hasta el fondo de la garganta para que notara lo seria que iba la apuesta. Luego me puse a cuatro patas y él me penetró por detrás con embestidas profundas que hacían que mi culo rebotara contra sus caderas mientras gemía sin control. Cambiamos a vaquera y me moví arriba y abajo sintiendo cada centímetro de su polla rozando las paredes de mi coño mojado. En la posición del misionero abrí las piernas al máximo para que me diera más fuerte y le arañé la espalda pidiendo que no parara. Cuando me corrí por tercera vez dejé una mancha húmeda en la sábana y su camiseta quedó tirada al lado de la cama.