Puta colombiana traga verga monstruosa de 24 cm
La colombiana no podía apartar los ojos de esa verga monstruosa que colgaba entre las piernas del chico, gruesa como un brazo y tan dura que parecía de piedra. Cuando él le agarró el pelo y le metió la polla hasta la garganta sin aviso, ella sintió que se le humedecía el coño al instante y un gemido ahogado se le escapó entre los labios bien carnosos. No pudo evitarlo, le encantaba que la tratasen como a una putita de su barrio, con esa verga que le llenaba la boca por completo y le rozaba hasta la campanilla. Él no tuvo piedad, le empotraba la polla una y otra vez, haciendo que su culo redondo se moviera al ritmo de cada embestida mientras ella intentaba aguantar sin ahogarse. La latina se retorcía de placer, con los pechos grandes rebotando contra su pecho y los dedos clavados en el sofá, dejando marcas en la tela de tanto joder. Cuando por fin él se corrió dentro de su boca, ella tragó cada gota sin perder ni una, sintiendo cómo esa leche espesa le quemaba la garganta a fuego lento. El sabor salado le encendió el cuerpo entero y no pudo evitar llevarse una mano al coño para frotarse el clítoris hinchado mientras seguía con la polla en la boca, chupando los últimos restos. Él le agarró el culo con ambas manos y se lo apretó con fuerza, enterrando la verga hasta el fondo mientras ella gritaba de placer con la boca llena, sin poder controlar los espasmos del orgasmo que le recorría la espalda. La escena terminó cuando él se retiró, dejando su cara y sus tetas bien mojadas de babas y jugos, con el culo marcado por los golpes de sus pelotas al chocar contra él. Ella quedó tirada en el suelo, con las piernas temblorosas y la boca roja e inflamada, pero con una sonrisa pícara mientras se lamía los labios para no perder ni una gota del semen que le había escurrido por la barbilla.