La reina del culo Jazmine White se deja destrozar por tres machos
Jazmine White entró en la habitación contoneando ese culazo que le hace temblar hasta los tacones, se mordió el labio al ver a los tres tipos con las pollas más gruesas que había visto en su vida y supo que esta noche no iba a dormir. El primero se lanzó sobre ella como un animal, le arrancó el tanga de un tirón y le clavó la verga hasta el fondo del coño mientras le apretaba las tetas llenas de tinta, ella soltó un gemido que le salió desde el fondo del alma mientras la leche le resbalaba por los muslos. El segundo no perdió tiempo, le escupió en el culo para que se le abriera bien y se lo empotró sin piedad, cada embestida le llegaba hasta las entrañas y le dejaba el culito rojo y tembloroso mientras le susurraban que era una puta bien mojada. El tercero le agarró los pies, se los llevó a la boca y se los chupó mientras le orinaba en la barriga, Jazmine no podía más que gritar de placer y suplicar que no pararan, con los agujeros bien abiertos y la piel brillante por el sudor y la meada. La penetraban al mismo tiempo por el culo y la concha, la polla del medio le llegaba hasta la garganta y le hacía un nudo en el gaznate con cada embestida, mientras el de atrás le llenaba el coño de leche hasta rebosar. Cuando por fin se corrió, fue como un tsunami, le salió el chorro a borbotones por todos lados, le dejaron el cuerpo marcado por los dedos, las marcas de los dientes y hasta el charco de pis que le cubría desde los pechos hasta los muslos, con la piel ardiendo y los agujeros bien jodidos, pero con una sonrisa de oreja a oreja mientras los tres machos se reían satisfechos al verla hecha un desastre. No importaba que le doliera el culo o que le ardiera la garganta, Jazmine solo quería más, más polla, más leche, más todo hasta dejarla bien destruida y bien usada.