Olakola provoca a su tío hasta que él no aguanta más
La vi llegar con ese uniforme ajustado, el culo redondo apretado en la tela, y supe que lo estaba haciendo a propósito. Olakola se movía por la casa como si no notara cómo su tío la miraba, rozándose contra él al pasar, dejando que sus dedos rozaran su piel morena. Le mandó una foto de su trasero perfecto, bien marcado por la ropa interior, y él se quedó mirando la pantalla con la polla ya dura. No aguantó más: la agarró por la cintura, la empujó contra la pared y le bajó los pantalones de una vez, dejando al descubierto ese culo grande y suave que tanto lo volvía loco. La penetró de una estocada, sintiendo cómo su coño mojado lo envolvía entero, y ella gimió fuerte, arqueando la espalda para que le diera más duro. Olakola se mordía el labio mientras él la embestía, sus nalgas rebotando con cada movimiento, hasta que él no pudo más y se corrió dentro de ella, llenándola por completo. Cuando terminó, Quin B solo pudo quedarse mirándola, sabiendo que había ganado la apuesta de provocarlo hasta el límite.