Novia comparte a su madrastra en un trío de ensueño
Te voy a contar cómo empezó todo: '¿No quieren divertirse un poco?', me dijo Sol mientras me pasaba la lengua por los labios. Llevábamos días mirándonos de reojo, ella con sus curvas de infarto y su coño siempre tan mojado, mientras su hijastra la observaba con ojos llenos de deseo. La tensión se podía cortar con un cuchillo, hasta que una noche, después de unos tragos, las dos se lanzaron sobre mí. Sol, con sus tetas grandes y sus pezones duros, me empujó contra el sofá mientras su hijastra, la pequeña pero fogosa Saralatina, se arrodilló para chuparme la polla con una habilidad que me hizo gemir como nunca. Sentí sus labios carnosos envolviéndome, su lengua jugando con mi glande, mientras Sol se desnudaba lentamente, mostrando ese culo redondo y perfecto que tanto anhelaba. No aguanté más y la puse de cuatro, penetrándola de una estocada hasta que sus gritos resonaron en toda la habitación. La hijastra, excitada al vernos, se subió encima de mí a horcajadas, cabalgándome con furia mientras sus tetas saltaban sin control. Sentí su coño caliente y húmedo oprimiéndome, y cuando ya no pude más, me corrí sobre su cara, dejándola cubierta de mi leche. La madrastra, con los ojos vidriosos y las piernas temblorosas, solo atinó a susurrar: 'Dios mío, nunca pensé que sería así...'