No escaparás de sus ataduras y juguetes en el bondage
"Vas a pagar por lo que hiciste" susurró ella con voz cargada de rencor mientras te sujetaba las muñecas a los barrotes de la cama usando correas de cuero grueso. Vas a notar cómo su mirada de celos te atraviesa cuando introduce un vibrador grueso en la base de tu polla ya medio dura y lo enciende al máximo. Ella ajusta las correas de tus tobillos para que no puedas cerrar las piernas y luego se sienta a horcajadas sobre tu pecho para que veas de cerca cómo su coño mojado se frota contra tu piel sin dejarte tocarla. El juguete late contra tu miembro mientras ella te aprieta los huevos con una mano y te dice que esto es solo el comienzo de su venganza por haberla engañado con otra. Sientes el calor de su aliento en tu cuello cuando se inclina y empuja el vibrador más arriba hasta la punta sensible de tu polla haciéndote arquear la espalda contra las ataduras. Ella se ríe bajito y cambia a un consolador más grande que introduce despacio en tu culo mientras sigue masajeando tu polla con la otra mano para que no puedas correrte todavía. El ritmo aumenta y escuchas el zumbido constante mezclado con tus propios gemidos mientras el juguete te llena y ella frota su clítoris contra tu muslo para excitarse más con tu impotencia. Cada vez que estás a punto de correrte ella apaga el vibrador unos segundos y te deja al borde hasta que sueltas un quejido suplicante que la hace sonreír satisfecha. Cuando por fin te permite eyacular lo hace apuntando tu polla hacia tu propio pecho para que sientas el semen caliente caer sobre ti mientras te mira a los ojos. La próxima vez te traerá a su amiga para que ambas usen más juguetes y te dejen atado toda la noche.