Mina Moon se entrega a su hermanastro durante la cuarentena
Mina no podía dejar de pensar en la polla de Duncan desde que se quedaron encerrados juntos. Sabía que estaba mal, que no debía pasar, pero cada vez que lo veía en calzoncillos su coño se humedecía sin control. Una tarde, cuando él llegó del gimnasio sudado, no aguanté más. Me arrodillé frente a su erección y empecé a chupársela con ganas, sintiendo cómo su verga crecía en mi boca. No tardó en empujarme contra el sofá y meterse de una estocada, haciendo que gritara al sentir su polla enorme dentro de mi coño apretado. Me empotró como una bestia, clavándome hasta que las caderas chocaban contra mi culo, mientras yo gemía como una perra en celo. Cuando se corrió adentro, el calor de su leche me hizo estremecerme, pero sabía que esto no iba a quedar así. La próxima vez, le defenderé que me folle el culo para que nadie nos escuche.