Melissa Close apuesta que Dom Pablo no aguanta su culo trans
—¿Crees que puedes manejar esto, machito?— le desafió Melissa Close mientras se agachaba, dejando que su culo perfecto se balanceara frente a Dom Pablo. Él no lo pensó dos veces: se bajó los pantalones y sacó esa polla gruesa, lista para probar si la morena trans podía resistir. Melissa se mordió el labio al sentir cómo la cabeza de su verga rozaba su agujero, ya mojado de anticipación. —A ver si no te corro antes— le provocó ella, arqueando la espalda para recibirlo de una sola estocada. Dom Pablo gruñó al sentir cómo su polla desaparecía hasta las pelotas en ese culo apretado, mientras Melissa gemía como una perra en celo. —No te corras tan rápido— le advirtió ella, moviendo las caderas para que cada embestida le llegara hasta el fondo. Él aceleró el ritmo, agarrándole las tetas mientras la empotraba contra el sofá, haciendo que los muebles chirriaran con cada choque de sus cuerpos. Melissa no pudo evitar gritar cuando sintió cómo su verga le rozaba puntos que ni sabía que tenía, pero no se rindió: —¿Eso es todo lo que tienes?— lo retó, mirándolo por encima del hombro. Dom Pablo, ya sudando, le dio la vuelta y la puso a cuatro patas, penetrándola con tanta fuerza que sus nalgas rebotaban. —Te vas a tragar cada gota— le advirtió antes de correrse dentro de ella, llenándole el culo de leche caliente. Melissa jadeó, sintiendo cómo su polla se contraía dentro de ella, pero no pudo evitar sonreír: —No estuvo mal para un principiante— dijo, limpiándose los labios con un dedo. —La próxima vez, veremos quién se rinde primero— lo desafió, dejando claro que esto no había terminado.