Mai Shiranui es empotrada por el sifu ausente
Te vas a poner durísimo cuando veas cómo Mai se paseó frente al sifu todo el día con ese kimono ajustado, rozándose contra él cada vez que pasaba, sabiendo que no estaba. Imagínate que el muy cabrón se fue temprano, dejándola con la polla dura y las bragas empapadas. Ella se sentó en su regazo, apretando su culo contra esa verga que no podía tocar, susurrándole al oído lo que le haría si estuviera ahí. Pero no, el sifu no estaba, y Mai se volvió una puta desesperada, frotándose contra cualquier cosa hasta que no aguantó más. Se abrió las piernas, metiéndose los dedos hasta el fondo mientras gemía su nombre, imaginando que era él quien la partía en dos. Cuando por fin llegó, ella ya estaba chorreando, con el coño hinchado y los pezones duros como piedras. El sifu la miró con esa sonrisa de hijo de puta y le dijo: '¿Así de mojada estabas todo el día?'