Madrastra exótica te moja los dedos con su coño apretado
Sientes el olor a vainilla de su piel mientras sus uñas se clavan en tu espalda, sabiendo que esto está mal pero no puedes parar. La agarras por las caderas y hundes tus dedos en su coño húmedo, sintiendo cómo se contrae alrededor de ellos mientras Nagma gime tu nombre entre dientes. Sus muslos tiemblan cuando le rozas el clítoris con el pulgar, y el sonido de su respiración acelerada te enciende más. Sabes que Naeem no aprobaría esto, pero la forma en que ella arquea la espalda y te suplica que no pares te vuelve loco. Le metes los dedos hasta que sus jugos empiezan a brotar, calientes y abundantes, mojando las sábanas y tu mano. Ella grita cuando el orgasmo la recorre, y el líquido chorreando por sus muslos te hace querer más. La volteas y le separas las nalgas para penetrarla desde atrás, sintiendo cómo su coño apretado te aprieta con cada embestida. La escuchas gemir tu nombre una y otra vez, perdida en el placer, mientras sus uñas arañan las sábanas. Cuando por fin te corres dentro de ella, es Naeem quien te mira desde la puerta, con los ojos llenos de furia y algo más que no quieres admitir.