Lila Lovely y Sara Jay se devoran en un 69 prohibido
Esa tarde en el hotel, las paredes del cuarto de al lado se volvieron finas cuando las escuchaste gemir. Te acercaste sin pensar, sabiendo que esto estaba mal, pero no pudiste evitar abrir la puerta entreabierta. Allí estaban, Lila Lovely con sus tetas enormes rebotando mientras Sara Jay le lamía el coño con la lengua bien metida, los muslos temblando de placer. Te agachaste para ver mejor, sintiendo cómo el calor de sus cuerpos te envolvía, el olor a sexo mojado inundando el aire. Sara Jay te miró con esos ojos de puta que sabe lo que hace, separando más las piernas para que vieras cómo su lengua entraba y salía del coño de Lila, chupando cada gota de jugo que brotaba. No aguantaste más y te metiste en la cama, agarrando las nalgas firmes de Lila para empujar su culo hacia tu cara, mientras Sara Jay se sentaba sobre tu polla dura, cabalgándote con fuerza. Sentías cómo los dedos de Lila se enredaban en tu pelo, tirando con cada lamida que le dabas, sus gemidos ahogados contra tu piel. Sara Jay se corrió primero, gritando como una loca mientras su coño se contraía alrededor de tu verga, pero Lila no se quedó atrás, apretando las piernas contra tu cabeza cuando el orgasmo la sacudió. El cuarto olía a sexo, sudor y culpa, pero nadie quería parar. Lila Lovely te miró con esa sonrisa de puta satisfecha, mordiéndose el labio mientras te decía que esto no podía volver a pasar, pero sus manos ya te estaban jalando otra vez.