Lesbianas latinas tatuadas se devoran con furia
La habitación olía a sudor y perfume barato cuando Nirvana Smush me agarró del pelo y me tiró sobre la cama. Sabía que este momento llegaría, después de que él me dejara por esa zorra de su oficina. Pero ahora era mi turno de hacerle pagar, y qué mejor manera que con esta latina tatuada que me miraba con hambre. Sus labios se cerraron sobre los míos mientras sus manos me desgarraban la ropa, dejando al descubierto mis tetas duras y mi coño ya mojado. Las dos éramos lesbianas latinas tatuadas con sed de venganza, y no íbamos a parar hasta dejarlo claro. Me mordió el cuello mientras yo le hundía los dedos en el culo, sintiendo cómo se retorcía de placer. Se puso de rodillas frente a mí y me separó los labios con la lengua, lamiéndome despacio al principio, pero pronto fue un ataque salvaje. Yo le agarré la cabeza y la empujé contra mi coño, queriendo que se ahogara en mis jugos. Cuando se subió encima de mí, sus tetas aplastadas contra las mías, sentí su clítoris rozando el mío y casi me corro al instante. Nos movíamos como animales, gimiendo y maldiciendo, hasta que el orgasmo nos arrancó un grito a las dos.