Laisa escupe y humilla a la sumisa en el baño del trabajo
Te la encuentras en el baño de la oficina, con esa mirada de diosa que te hace tragar saliva. Laisa te agarra del cuello y te empuja contra la pared, sus labios carnosos se acercan a tu oído mientras susurra: 'Hoy vas a aprender lo que es obedecer'. Sientes su saliva caliente en tu cara, gotas gruesas que resbalan por tu barbilla mientras te ordena arrodillarte. Sus tacones altos te clavan en el suelo, y cada vez que te atreves a mirarla, te escupe en la boca con fuerza, obligándote a tragar. El riesgo de que alguien entre es real, pero no puedes parar. Sus gemidos ahogados se mezclan con el sonido de sus zapatos golpeando el suelo mientras te domina. Te obliga a lamer sus botas, a besar sus pies, y cada vez que te resistes, te castiga con otro chorro de saliva en la cara. Sientes cómo su poder te consume, cómo tu cuerpo tiembla bajo su control. El corazón te late tan fuerte que temes que alguien lo escuche, pero Laisa no tiene piedad. Te arrastra hasta el lavabo y te obliga a abrir la boca, llenándote hasta que te ahogas. Sus uñas se clavan en tu piel mientras te susurra: 'La próxima vez, traeré a Maya para que vea cómo te humillo'. Sabes que volverá, y que la próxima vez será peor.