La mamá de mi amigo me chupó la polla en la cocina
¿Te gustaría estar en mi lugar cuando la mamá de mi amigo me dijo: 'Ven aquí, jovencito, que te voy a enseñar lo que es un buen chupetón'? Era una casa normal, con su cocina de madera y el olor a café recién hecho, pero en cuanto ella me agarró del cinturón, todo se volvió un puterío de primera. Sus labios carnosos se cerraron alrededor de mi verga como si no hubiera mañana, y yo no podía creer que estaba chupando la polla de un chavo que podría ser su hijo. Cada vez que pasaba alguien por el pasillo, ella amortiguaba mis gemidos con su mano, pero eso solo me ponía más duro. La senté en la mesa de la cocina y le arranqué las bragas, hundiendo mis dedos en su coño mojado mientras ella mordía su labio para no gritar. El riesgo de que su marido entrara en cualquier momento me tenía al borde, pero no podía parar. La empotré contra la pared, metiéndosela hasta que sus muslos temblaron, y cuando me corrí, ella se limpió la boca con una sonrisa pícara. Lo peor fue cuando su hija entró y nos vio así, con la falda levantada y mi semen goteando por sus piernas.