La maestra caliente suplica por un anal a su director
La profesora no aguantaba más con las ganas de sentir una polla grande dentro de su culo apretado, así que fue directo a la oficina del director con su falda bien corta y las tetas apretadas contra la blusa transparente. Al verla entrar con esa mirada de puta en celo, el director no pudo resistirse y la empujó contra el escritorio, bajándole las bragas con los dientes mientras ella gemía como una perra en celo. Su coño ya estaba bien mojado, pero ella solo quería que le metieran la polla hasta el fondo por atrás, sintiendo cómo cada embestida la hacía gritar más fuerte. El director la tomó de las caderas y empezó a embestirla con fuerza, haciendo que su culo rebotara con cada golpe, mientras ella pedía más y más, diciendo que la polla de su marido era pequeña comparada con la suya. Las nalgas le ardían de lo duro que la estaba empotrando, pero ella no quería que parara, así que se arqueó más para que la penetrara más profundo. El director le agarró el pelo y le metió la polla hasta la garganta, haciéndola ahogarse con cada embestida, mientras ella chupaba con desesperación, sintiendo cómo el semen caliente le llenaba la boca. Cuando ya no pudo más, la volteó y le metió la polla por el culo sin piedad, corriéndose dentro de ella con un gemido gutural mientras ella se retorcía de placer, sintiendo cómo el semen caliente le llenaba el ano. Al terminar, la profesora se quedó temblando, con el culo bien abierto y lleno de leche, sabiendo que nunca más volvería a conformarse con una polla pequeña.